Cada vez son más las universidades y establecimientos educativos del territorio de la región chilena, donde se respira la primera revuelta feminista de la historiA[1]. Las tomas separatistas, sin duda marcan un hito, nadie lo puede negar. Nosotras lo sabemos muy bien, puesto que lo hemos estado conspirando desde tiempos remotos.

Sin duda que el hombre clásico; fiel reproductor de los mandatos del patriarcado, gendarme voluntario del sistema, cuyo ego no soporta la ausencia de protagonismo, pretenderá ignorar, bajar el perfil o ridiculizar los hechos, sin embargo todos ustedes, excelentes lectores, me dirijo también a los hombres en deconstrucción[2], a “los compas”,  deben saber que pueden ser funados por algo… obvio que todos tienen algo por lo que pueden ser funados, desde; asesinatos directos o indirectos (abortos), violaciones, pasadas de tele de diversa índole con las amigas y compañeras, acoso, piropo, hasta la invocación de la implacable ley del hielo. ¿Cuál de ustedes no la ha invocado?

Mientras se lo responden debo aclarar que este escrito no es una amenaza, creo que la amenaza es un tipo de tortura utilizada por el enemigo en dictadura y también en la democracia que la disfraza, una técnica insana, que debe ser desechada.

La naturaleza es cíclica, nosotras bien lo sabemos, aunque los historiadores no sean capaces de percibirlo, e insistan en su testosterónica visión lineal, la revuelta feminista que se está pariendo, es pura creación, la iluminación del fuego de las brujas universitarias, se presenta como una máxima prueba de la ondulación histórica del tiempo, una vez más todas somos brujas, parteras, aborteras, sanadoras, vemos el futuro y sanamos el pasado mediante nuestro presente amoroso y subversivo, construimos la historiA, de las niñas que nos habitan, con la sabiduría de nuestras ancestras, somos la historiA, con A mayúscula, de Afinidad sin fin, Amistad y Anarquía,  somos la historiA metamorfoseante, gestándose en cada una de nuestras úteras orgásmicas, palpitantes, con vida eterna como la medusa nutricula torritopsis.

Si nosotras cambiamos todo esto cambia, porque nosotras somos el todo y la nada, somos la vibración que transmite la vida, capaces de parir revueltas orgásmicas y abortar hombres clásicos y seudodeconstruidos. El hombre seudodeconstruido, es aquel hombre clásico que tiene un discurso antipatriarcal, sin embargo no ha transformado ninguna de las prácticas asociadas a la masculinidad tóxica, sin duda debe ser abortado, aunque sea tu padre, tu hermano, tu amigo o tu compa.

El hombre clásico debe deconstruirse o quedará obsoleto, chamuscado con las llamas de la alegre explosión feminista. Debe devolver  las armas,  entregar  todo el poder que ha  acumulado en estos casi 7.000 años de Patriarcado, debe detener el Extractivismo, renunciar a ser funcionario del Ministerio Transnacional de la Cultura de la Violación, agradecer a su madre por darle la vida, reconocer que nuestras madres se parecen y son solteras, que la madre tierra también lo es, como mi mamá, como yo, como la mar, las perras y las gatas que tantas veces nos acompañan.

El hombre clásico se deconstruye cuando deja de creer que lo necesitamos como un padre, o un guía, como un dios o un intermediario con dios, cuando deja de sobrevalorar su militancia ejemplar, se baja de su pedestal, saca la vista de nuestras tetas, nos mira a los ojos y comparte sinceramente sus sentimientos, sus sueños, sus prácticas libertarias, su ser reintegrándose.

El hombre clásico debe saber que prescindiremos de él, salvo que comience a respetar la naturaleza, y por ende a nosotras. Llevamos miles de años desarrollando nuestros saberes, muy pronto todas estaremos amándonos a nosotras mismas y a nuestras hermanas, comenzaremos por besarnos en los labios en los pasillos de las facultades tomadas, y dormir cucharita en las frías noches del otoño penquista, a mirarnos con deseo, complicidad y admiración, con Amor libre. A organizar encuentras todas las semanas, a hacer conjuros para que nuestros espacios sean seguros, libres de hombres clásicos, y también libres de hombres en deconstrucción, cuando así lo decidamos. Las tomas feministas no admiten agresores ni a sus seguidores,  ni a los profes ni a sus pupilos,  renuncien a sus privilegios, hablen entre ustedes… vayan a sus casas, cuiden a sus crías, aprendan de sus madres, de sus hermanas, sus abuelas y sus nanas, retírense ahora antes que lancemos el hechizo.

Respeten nuestros espacios, dejen de querer “conquistarnos”, o apañarnos si no se lo pedimos. Desistan del acecho ya sabemos que si sentimos asco o debilitamiento después de una relación sexual, es porque fuimos agredidas, porque accedimos a follar, sin estar convencidas, por agradarles, por mantenernos acompañadas. Sin embargo ya hemos descubierto que sólo el deseo genuino produce la expansión del placer que fortalece el sistema inmunológico, el sexo sin deseo nos desconecta de nosotras mismas, nos estanca y nos arroja al horror vakui[3] del utilitarismo de nuestras cuerpas, éstas prácticas deben detenerse porque necesitamos toda nuestra energía para destruir este sistema, más bien, para armar algo nuevo, porque este sistema se autodestruye a cada segundo.

Las tomas separatistas se presentan como una inmensa posibilidad de florecimiento feminista, espacios seguros donde TODAS podemos desarrollar las mismas capacidades. La revuelta requiere de la creación individual y colectiva, de la afectividad y el contacto, que se genera con la complicidad lunática de sabernos y vernos como iguales, sin jerarquía, sin grados académicos, sin color (sin nadie que se de color), sin dios, ni partido, ni marido, ni pololo posesivo.

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En resumen; el sistema dominante es patriarcal, y quienes reproduzcan las conductas que promueve el sistema son personas en quienes no deberíamos  confiar, más allá de su sexo, clase, formación académica o discurso teórico. El sistema patriarcal se combate con conductas antisistémicas, de lo contrario se quedarán sin trabajo, sin público en las tocatas, en las charlas, los foros y conversatorios, en las presentaciones de libros, revistas y documentales. Sin amigas, sin hermanas, sin madres, sin abuelas y sin compañeras amorosas, solos, más solos de lo que ya están.

Mientras tanto nosotras nos organizamos en círculos que no se cierran, danzando en forma de espiral, aullándole a la luna, expandiéndonos, como dinamita a través de las líneas de fuga del decadente y estéril sistema patriarcal.  Mirándonos a los ojos, sonriéndonos, ovulando o menstruando, encendiendo las  mechas que hagan arder SU normalidad, con las llamas de las brujas que nunca pudieron quemar.  

 Ría Ruda Las

Otoño del año de la revuelta feminista

Punta de Parra

           

[1]Si bien his es una palabra de origen anglosajon, que hace alusión a lo masculino, propongo conservar su uso, y para diferenciarnos de la historia oficial masculina, escribir con mayúscula la A.

[2]El hombre en deconstrucción es aquel que reconoce la existencia de un sistema patriarcal, de orden jerárquico, que lo posiciona por sobre todas las mujeres y las criaturas, él sabe que es un privilegiado y que sus privilegios  se sustentan en la explotación de la mujer. Mutar de hombre clásico a hombre en deconstrucción, requiere indudablemente del desarrollo de ciertas prácticas, no únicamente de discurso, ¿me explico? Ya no basta con hablar, escribir, leer o cantar contra el sistema, hermanos deben renunciar a sus privilegios; propongo empezar por compartir sus sentimientos, sus conocimientos, sociabilizar los medios de producción, responder los mensajes, mirar a los ojos, dejar de ser unos EGOÍSTAS, devenir antisistémicos the real.

[3]Horror vakui, es el miedo al vacío, o sensación de asco, debilitamiento, arrepentimiento, desconección o culpa, con que quedamos después de mantener relaciones sexuales sin deseo genuino.

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Ilustradora: Pame Awawe Piwque   

 

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