Taller de Autogestión del goce (Vulva Furiosa) 

La verdad, no recuerdo bien como llegue al link del evento del taller, creo que leí un reportaje de una periodista, que describía de manera muy seria un taller sobre sexualidad y goce. Me pareció Interesante.

Hace tiempo estaba buscando “algo” para mí, como mujer y poder  desapegarme de mi rol materno el cual lo llevo 24/7. Me pareció bien redactado todo, por lo que escribí en el link que quería participar; a los días me llegó un correo de una niña (ya no recuerdo su nombre) donde me invitaba al taller.

Al principio me sentí con muchas ganas de ir, luego dudé, porque pensé que era para mujeres “más jóvenes”. El horario era laboral para mi, así que pedí permiso ese día y me alisté para ir. Iba nerviosa porque no sabía con que iba a encontrarme. Mientras caminaba al lugar recordaba o tenía la misma sensación cuando era el primer día de clases, cuando iba a ver a mis amigas para nuestra junta (escolares).

Llegué a un lugar acogedor, piso de madera, muchos colores y olores. “Al fondo” había un salón lleno de mujeres, muchas de ellas podrían haber sido mis hijas o hermanas menores, solo una de ellas parecía de mi edad. Dije tímidamente “Hola” y me senté en el suelo… Me sentía nerviosa como cuando di la PAA jajaja (verán mi edad).

Miraba y veía a niñas alegres y diversas, me empecé a sentir más tranquila y hasta cómoda. Luego de un rato, apareció Laura, una mujer joven (me pareció bastante joven) como para hablar temas de sexualidad, era amena  y su cara risueña me calmó.

La clase fue muy didáctica, muchas veces sentí que NO sabía nada de mi, me sentí hasta “tonta” pero todas fueron muy acogedoras, gran palabra para mi, la contención que ¡Nunca tuve! Una mujer que parecía de mi edad, estuvo en mi circulo así que me sentí en confianza.

Después de algunas risas, comencé a sentirme mucho más tranquila y aprendí mucho de mi, suena algo tonto pero en ocasiones me sentí emocionada y mis ojos se llenaron de lágrimas, quería abrazarlas a todas, besarlas  (Como a mis hijas) decirles que debemos saber mas de nosotras, apoyarnos, me hizo tanto sentido esa palabra de sororidad, jamás la había vivido ¡Hasta ese día!

Luego de lo “teórico” Laura señaló que venía lo práctico, respetuosamente dijo que quien quería marcharse podía hacerlo, sentí algo de temor, pero me dije: “ya estoy aquí, lo que sea… ¡Lo haré! Cerraron la puerta, pusieron unos pañuelos sobre las ventanas, los cuales se caían, al final nada mucho importo la verdad….no sé en qué momento me vi viendo la vulva de otra mujer, si, ahí mismo en vivo y en directo, debo señalar que soy madre de un niño de 6 años y tengo 36 años y jamás,  jamás me había visto en una situación así, pude haberme sentido incomoda, sin embargo, me sentí  emocionada de que alguien prestara su cuerpo para enseñarnos lo que SOMOS. 

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En eso, me vi a misma mostrando mi vulva a una veintena de niñas, si, la mía, la que había parido, la única. Sentí que mi piel se erizó, sentí mis ojos llenos de lagrimas de emoción. No era solo mostrar, era todo lo que significaba para mi estar en ese lugar, ese día a esa hora, con todas esas mujeres mirándome con respeto y admiración, sonriendo de manera amable , preguntando. Me sentí en otro lugar, en otro país….. ¡En el que quiero para mi hijo!

Terminado el taller, me sentí con una sensación de poder, si, de poder ¡Sabía tanto¡, ¡ Sabia tanto de Mi! No tenia palabras para agradecer todo lo que había significado para mi estar ese día ahí. Me fui con mi amiga, la mujer que parecía tener mi edad, conversamos y forjamos una amistad. Me devolví a mi casa con una sensación tan agradable, agradecida del universo, por  haberme dado la posibilidad de saber más de mi ¡Más de todas!

Hace unos días me junte con Laura, si bien hace varios mese asistí al taller, no había podido tener la posibilidad de contarle en persona todo lo que había sentido ese día. Lo importante que fue para mí y que sin duda ¡Si fue para mí! debe haber otra mujer que también fue importante para ella vivir esta experiencia. Nuca me sentí más agradada entre mujeres, jamás sentí ninguna presión, jamás sentí que me impusieran una ideología, ni una forma de ser, al contrario, me respetaron y hasta admiraron por lo tan común que siento ser.

Escribo esto porque me encantaría que todas mis hermanas, todas las mujeres pudieran vivir la experiencia que yo viví, quizás no sea algo significativo para sus vidas, pero para la mía…. ¡Si lo fue!

Creo que un gracias ¡No basta!

Leonor, 36 años. 

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