Hola, tengo una duda y espero me puedan responder. Hablando con mis amigas vimos que todas hemos experimentado dolor vaginal durante la penetración ¿Es normal? Aveces, al tener sexo con mi pareja he estado muy húmeda pero cerrada, yo quería pero mi cuerpo no y me dolía la penetración casi como una primera vez. No sé porque pasa y es tan desagradable que no quiero que me pase otra vez. Es como que el cuerpo no quiere, una amiga hasta se hizo heridas y hemos escuchado sobre el vaginismo ¿Será eso? espero me puedan responder.

Es muy interesante tu pregunta, esa experiencia es más común de lo que pensamos y asumimos. Es habitual, aunque no normal, que las mujeres que mantienen relaciones sexuales con hombres manifiesten experimentar dolor vaginal durante el coito. Las mujeres llevamos mucho tiempo naturalizando vivencias de dolor y violencia sexual, tanto, que incluso, el dolor durante la primera relación sexual heterosexual  ya está en el imaginario de lo normal. Casi sin ningún cuestionamiento, el modelo médico ha patologizado estas vivencias, etiquetándonos con diagnósticos que no suenan nada de esperanzadores como Anorgasmia (incapacidad de orgasmar); Vaginismo (contracción del músculo Pubococcigeo) y Dispareunia (dolor vaginal durante la penetración).

Es cierto que el dolor durante el coito puede ser a causa de diversos factores médicos y orgánicos, pero no se puede aplicar este diagnóstico en todos los casos. Acá algunas causas orgánicas y/o médicas del dolor coital.

Presencia de hongos o Micosis: La presencia de cualquier ITS (Infección de Transmisión sexual en el tracto vulvar y/o vaginal puede ser causa de dolor durante la penetración o el roce de cualquier objeto.

Deterioro de lubricación: Esto puede ser en efecto de muchos factores, como la disminución de estrógenos; infección urinaria; el consumo de antibióticos (estos debilitan nuestra flora vaginal y  la resecan; el uso de tampones y una inadecuada alimentación (que provoca cambios en el PH vagina); problemas en las glándulas de secreción vulvar; el uso de jabón, cremas o perfumes vaginales  (destruyen la flora vaginal y modifican nuestro PH); alguna reacción alérgica (provocan enrojecimiento, picazón, ardor, dolor).

Cirugías en el área pélvica y/o vaginal: Si te has realizo algún tratamiento o cirugía en la zona pélvica, es probable que estés pasando por un proceso inflamatorio y en consecuencia experimentas dolor.

Estas son algunas de las posibles causas orgánicas al dolor coital. Pero, y si no presento ninguno de esos signos ¿Cuál sería la causa al dolor que experimento durante la penetración? Lo más probable es que si acudes a un médico y no presentas ninguno de estos signos, te indique posibles “causas psicológicas”. Al mismo tiempo, es muy probable que el médico te dé algunas soluciones parche y te recete algún medicamento o aceites lubricantes para aliviar el dolor y  te recomiende hacer una visita a salud mental, algo así como un “hazte ver”.

Nos transmitieron que el modelo médico es una fuente de saberes y de apoyo confiables, por lo que es muy probable que la utilicemos como un recurso base con la intención de mejorar nuestra salud, confiando en sus consejos, diagnósticos y tratamientos. Son muchas las mujeres que mantienen sexo con hombres y que en algún momento de su vida sexual manifiestan haber  vivenciado un coito doloroso. Pero además del dolor físico, esta experiencia suele causar conflictos internos, en la pareja y hasta hacernos sentir culpa, miedo y vergüenza.

Ante esta realidad, que nadie suele cuestionar ni hablar, reflexiono y me pregunto ¿Y dónde queda el enfoque de género en estos diagnósticos médicos? Se siente y se padece su ausencia ¿Cómo nos siguen diagnosticando y dando soluciones parche ante esta problemática tan común? Furiosa, decidí crear este post con el objetivo de comenzar a visibilizar y discutir algunas otras posibles razones por la que creo, muchas mujeres que tienen sexo con hombres, podrían estar vivienciando un coito doloroso y sin disfrute.

Acá comparto algunos puntos que creo, influyen en la manera de relacionarnos con la otredad y con nuestros cuerpos, por lo que son necesarios a tomar en cuenta ante cualquier práctica sexual.

Iniciar una vida sexual sin auto-conocimiento: La mayoría comenzamos a tener una vida sexual compartida sin un previo conocimiento y cercanía con nosotras mismas ¿Y por qué? Porque desde pequeñas nos reprimen la autoexploración y el autoplacer, utilizando diversas estrategias como la culpa, la vergüenza y los estereotipos de género. Si antes de explorar la sexualidad con otros, experimentamos una relación cercana y amorosa con nosotras mismas, es muy posible que descubramos y aprendamos ¡Mucho más de nostras! Este ejercicio nos puede llevar a saber lo que nos gusta, cómo nos gusta, por donde nos gusta, con quién/es nos gusta, etc., Además, el auto-conocimiento nos aleja del permanecer  en la espera de que un otro nos acepte, nos conozca, desee y descubra antes e incluso más que nosotras mismas.

Comenzar una vida sexual compartida sin aceptación ni amor propio:La crianza basada en los estereotipos de género junto al refuerzo de los mitos del amor romántico, son factores que inciden en que muchas experimentemos rechazo y descontento con nuestras cuerpas. Si vivimos una relación negativa con el lugar que habitamos, es muy probable que vivamos esperando ser amadas y aceptadas. Si valoramos el amor propio como lo primordial, dejamos de vivenciar relaciones sexo-afectivas de dependencia.

Comenzar una vida sexual en ausencia del autoplacer: La masturbación es un acto natural y saludable. Cumple un rol fundamental en el desarrollo psico-sexual de las personas. Desarrollo que se ve interrumpido, anulado y/o reprimido en la mayoría de las mujeres. El autoplacer es una valiosa habilidad sexual que nos empuja al reconocimiento y aceptación del cuerpo, de nuestros deseos y necesidades, nos libera de la dependencia sexual y nos muestra que existen otros medios y formas de conseguir placer.

Desconocimiento anatómico y fisiológico del cuerpo: Somos un sistema complejo y cíclico que funciona y responde en base a un conjunto de estímulos. Esto nos evidencia que ninguna parte del cuerpo marcha por si sola (incluyendo la vagina). La colonización y la escasa educación en cuánto a los procesos biológicos, ha hecho que no comprendamos que la vagina es parte de un todo. La dilatación vaginal es resultado de un proceso fisiológico que incluye nuestro cerebro e implica numerosos factores como: la comodidad; el consentimiento previo; el deseo; la relajación; el placer; la lubricación, etc., Si tú no estás tranquila, estás distraída, preocupada, te sientes forzada, o simplemente no deseas el acto sexual, entonces la vagina no se dilata ¡Ella sabe, ella te conoce! ¡Conócela tú también! y acepta sus procesos.

Conocer la vagina y la vulva: La vagina es el conducto interno del aparato sexual y/o reproductor de las mujeres biológicas. Está compuesta por el músculo Pubococcigeo (llamado también suelo pélvico) y los músculos Perivaginales. Al momento de la excitación estos tienden a relajarse y aportan a la apertura vaginal adecuada. La vulva es la parte visual y externa, compuesta por labios externos, labios internos, vello púbico, clítoris, meato urinario, entrada de la vagina y perineo.

Distinguir los estímulos y re-conocer las respuestas: El cuerpo responde ante estímulos que le agradan o desagradan. Si le agradan, el hipotálamo comenzará a enviar hormonas de placer al resto del cuerpo (serotonina, oxitocina, endorfinas, dopamina) esto provocará varios cambios en ti, no solo en la vagina, sino en toda nuestra ser (vellos, pies, cambios de temperatura, erección y endurecimiento de pezones, erojecimiento de varias zonas, erección clitoriana, piel de gallina, entre otros).

Ya sabiendo e incorporando esta información podemos tener entonces, mayor claridad sobre lo que experimentamos durante una relación sexual. Este paso nos permitirá comprender  que el dolor coital puede estar siendo gatillado por causas y factores muy alejados del diagnóstico médico. Por esta razón y desde un enfoque de género, cree una lista de “otras” posibles que podrían ser la causa del dolor coital.

El Coitocentrismo: Nos han transmitido la idea de que el coito es el centro de la relación sexual, excluyendo e invisibilizando otras prácticas y zonas erógenas placenteras. Esta idea nos impone vivir nuestras cuerpas, en función de la reproducción y el sexo falocéntrico, además de discriminar e invisibilizar todas las orientaciones sexuales no heteronormadas y por sobretodo, nos aleja del placer que nos entregan otras prácticas no coitales.

Tener sexo coital sin deseo de ser penetrada: Se asume que el estar excitadas o tener deseo sexual implica siempre el tener deseo de ser penetrada ¡Grave error! Esta idea se mezcla con el no comprender, no asumir o no saber que existen muchas prácticas sexuales que implican placer y/o orgasmos sin penetración (de hecho nuestros orgasmos son casi siempre clitorianos y este se ubica en la zona vulvar, parte externa de nuestro órgano sexual). Si no lo has intentado ¡Pues inténtalo! podemos tener un placentero sexo en pareja, sin ser penetradas.

Distintos niveles de impulso y deseo sexual:No siempre se está en sintonía en cuánto al deseo y las ganas de experimentar. Este factor es muy relevante y necesario a tomar en cuenta. Lo importante es comunicarse adecuadamente, aprender a decir no, ahora no quiero, no forzarlo y dejar que el deseo fluya cuando ambos lo deseen.

Penetración brusca o violenta: Si tu compañero sexual es violento durante la penetración y te provoca molestias, dolor e incomodidad, entonces detente. Ojo que muchas veces por amor romántico o complacencia o por no querer provocar “problemas” o evitar el quedar de “cuáticas” nos quedamos sin decir nada ante estos hechos. Por lo que es muy probable que entonces se vuelva a repetir. Sin placer hay ausencia de lubricación, si este hecho se repite es muy probable que las paredes vaginales se dañen y tus emociones también. Y recuerda que con dolor es violencia sexual y que sin consentimiento es abuso sexual.

Experiencias de abuso sexual y/o violencia sexual: Los recuerdos dolorosos producen  temor y angustia. Estas experiencias se quedan en la memoria y es probable que el temor perdure a lo largo del tiempo. Estos recuerdos y sensación de inseguridad pueden aparecer en cualquier momento del día. Si aparecen durante una experiencia sexual, tu sistema de alerta se mantendrá en funcionamiento y no habrá un adecuado proceso de excitación. Forzarnos a un acto que no deseamos o que no nos sentimos preparadas nos podrá causar más daño aún ¡No te exijas ni te dejes exigir!

Nula e inadecuada estimulación de la cuerpa, la zona vulvar el clítoris: La lubricación y dilatación vaginal es también una respuesta al adecuado estimulo de otras zonas erógenas (pechos, ano, boca, vulva, clitorias). El clítoris es un órgano muy importante para nuestro disfrute sexual, es más que su cabeza visible y si este no se erecta, entonces sus vulvos vestibulares no se llenan de sangre, no se elevan y en consecuencia la vagina no se dilata.

Vivenciar el sexo como parte del amor romántico:  Los mitos del amor romántico nos transmiten que el sexo debe ser con amor ¿Pero qué pasa si amamos a alguien pero ya no le deseamos? Se asume que el sexo debe ser con amor a un otrx, por lo que se espera que si amamos a alguien, entonces también le deseemos. Asimismo, se espera ser amada para disfrutar del sexo. Tener sexo por amor pero sin deseo, es forzarse a algo que no deseas. Si te sientes forzada, poseída o amenazada por quién dice amarte es muy probable que no disfrutes de ninguna práctica sexual en pareja.

Ausencia de práctica de Autoplacer: La masturbación es una valiosa herramienta para el auto-conocimiento, mejora la relación con nosotras mismas, aumentar la confianza y autoestima. Porque el autoplacer nos empuja a derribar estereotipos y a asumir-nos como sujetas deseantes. Otra maravilla del autoerotismo es que nos muestra que se puede sentir orgasmos y placeres, estimulando la vulva y el clítoris sin necesidad de practicar el coito.

El sexo rutinario y sin deseo: La monogamia y la rutina sexual son   importantes factores a tomar en cuenta. Es probable que a lo largo del tiempo, el deseo por el otro disminuya y hasta desaparezca, provocando  la ausencia de placer y dolor durante el coito. Asimismo, muchas parejas siguen una rutina sexual en cuánto al sexo. Si estás practicando un sexo que te parece aburrido y sin deseo ¡Tu cuerpa y  tu vagina lo percibirán siempre!

Dificultad para orgasmar durante el coito: El disfrute y placer durante el sexo van muy ligados a la experiencia orgásmica. Muchas mujeres indican no conseguir orgasmar durante el coito, experiencia que puede provocar sentimientos negativos como tristeza, frustración, vergüenza y hasta culpa. Si no tienes orgasmos durante la relación sexual, es muy probable que el coito no se disfrute y hasta se vuelva una práctica dolorosa y desagradable ¡Recuerda que nuestro orgasmo es en respuesta  a una adecuada estimulación de tus zonas erógenas y del clítoris!

Uso de antibióticos: Los medicamentos a base de químicos y por sobre todo los antibióticos, son el tratamiento más común que la medicina occidental nos ofrece para tratar infecciones que atacan a nuestro sistema inmune, pero el conducto vaginal posee un sistema de autocuidado y regulación llamado flora vaginal. Los componentes de este medicamento son tan fuertes e invasivos que de paso, atacan a la flora, debilitándola e incluso destruyéndola. Como la cuerpa es sabia, en defensa a esta agresiva visita e intentando evitar que entren organismos patógenos a ella, tiende a cerrarse al segundo o tercer día de tratamiento.

Uso de métodos anticonceptivos hormonales: Durante estos últimos 10 años variados estudios y experiencias, nos comprueban que los métodos anticonceptivos hormonales provocan una serie de efectos secundarios que pueden afectar nuestro sistema psíquico y físico. La píldora provoca estados anímicos depresivos, quistes, re-sequedad vaginal, una importante baja de libido o deseo sexual entre otros efectos que debilitan nuestra calidad de vida.

Uso de tampones y/o toallas higiénicas:Por su composición química, estos productos modifican el funcionamiento del ciclo y debilitan nuestra flora vaginal. Además no poseen la inteligencia como para “separar” lo que absorben”. El tampón es un algodón compuesto de Asbesto y otros químicos que dañan nuestra salud, este dentro de la vagina se hincha, no deja pasar el flujo y de paso, también absorbe nuestra flora vaginal, dejándola seca y debilitada.

Uso de productos de ”limpieza” vaginal y/o lubricantes:  Cualquier producto de compuestos químicos causará daño o alteración de nuestro PH vaginal, debilitando su flora y sistema de limpieza natural. Son innumerables los productos innecesarios y tóxicos que nos venden para el cuidado, limpieza y lubricación vaginal como: cremas; geles de baños; perfumes; lubricantes a base de químicos, entre otros. La utilización de productos de limpieza no es necesaria, por el contrario, estos podrían provocar irritación de la zona, alergias, picazón y resequedad vaginal.

Temor a un embarazo no deseado:Muchas veces el dolor surge por el temor a provocar un embarazo no deseado. Si estás con este temor y practicas el coito, es muy probable que te pongas tensa, tu cerebro se mantiene en alerta y en consecuencia no conseguirás lubricarte adecuadamente y vivirás una experiencia desagradable tanto física, como emocionalmente ¡Sigue las señales de tu cuerpa!

Temor a contraer una ITS-ETS: Sabemos que el sexo compartido puede ser siempre un factor de riesgo de contraer alguna infección y/o enfermedad de transmisión sexual (dependiendo de los cuidados que se tengan). Practicar el coito sin protección puede causarnos temor y en consecuencia, provocar que no lo disfrutemos y hasta que nos dañe. El temor puede ser detonado por variados factores como: tener dudas sobre las prácticas y la protección que utilice el compañero sexual; tener sospechas o certeza de infidelidad; practicar sexo coital sin protección; haber contraído una ITS-ETS previamente y prevenir repetir la experiencia; mantener una inadecuada comunicación de pareja. Ante el temor, tu cuerpa se pondrá tensa y el proceso de dilatación, lubricación y disfrute se verá alterado.

Penetración en días infértiles: Durante el periodo infértil del ciclo natural la lubricación vaginal disminuye considerablemente. Esto no significa que el coito nos deba causar dolor en esta etapa del ciclo, pero debemos tener presente que  puede ser un factor a considerar. En este caso, el consejo sería aumentar y mejorar la estimulación previa, recuerda que la lubricación es la respuesta a tus sensaciones de placer.

Una alimentación inadecuada: Los hábitos alimenticios son muy relevantes para los procesos de la vagina. Si mantenemos una dieta libre de carnes rojas, lácteos, harinas refinadas, azúcar blanca, sal y gluten, el proceso de lubricación se tiende a regular y a mejorar . Estos alimentos provocan efectos negativos en el cuerpo, como una baja oxigenación del cerebro por el esfuerzo que hace el estómago al digerirlos, tapando las arterias y provocando un desequilibrio en nuestra flora vaginal.

Mala hidratación y sedentarismo:El agua es un elemento esencial para la vida humana, un 70% de nuestro peso es agua y por lo tanto, es también vital para nuestra salud. Para que el cerebro se oxigene adecuadamente, es necesario beber abundante agua y realizar algún tipo de actividad física.

Post parto y lactancia: Durante el embarazo se produce un aumento en la producción de estrógenos, que luego del parto descienden bruscamente. Este cambio provoca resequedad vaginal, que se irá regulando pasado la cuarentena. Asimismo, la cuerpa está eliminando otros fluidos que contienen una importante fuente de energía y el proceso hormonal está dirigido a la liberación de prolactina.

Respiración inadecuada: La respiración es muy importante y juega un rol fundamental en el proceso de dilatación, lubricación, excitación y orgasmo. El cómo respiramos, nos indica qué estamos sintiendo y en qué etapa nos encontramos. Una respiración nerviosa, apurada, asustada o forzada, no permitirá una adecuada lubricación vaginal, lo adecuado sería una respiración fluida, agitada y libre.

Experimentar dolor coital puede ser muy frustrante y doloroso por lo que debemos tener presente que no porque a muchas les haya pasado es normal ni mucho menos avergonzarnos. Por el contrario, sepamos que muchas de nuestras dolencias físicas y emocionales se deben a factores sociales y culturales.

El llamado es a no naturalizar ni acostumbrarnos a ninguna experiencia de dolor ni conformarnos con los diagnósticos médicos. Acércate más a ti misma, escucha tu interior y no ignores tus emociones y esas otras razones que se acercan a nuestras vivencias y emociones. Siendo consciente de los procesos de tu cuerpa, podrás mantener una relación más amorosa y sincera contigo misma. Recordemos que además de cuerpo, somos un universo espiritual. La naturaleza es sabia ¡Y nuestra vagina también!

Vulva Furiosa

Ilustradora Awawe Piwque

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